La noche de Halloween es una de las fiestas más esperadas por los niños, puesto que durante las celebración, ellos se disfrazan de seres horripilantes, y salen por el barrio en busca de recompensas y golosinas.

Para lograr una caracterización realmente sorprendente, entonces el disfraz que elijan deberá estar acompañado de un buen maquillaje de terror, caracterizando a vampiros, brujas, zombies o fantasmas, los cuales son algunos de los más elegidos.

No hace falta ser un especialista en maquillaje para lograr un aspecto tenebroso. Solo se necesita la ayuda de mamá o papá, algunas cremas de colores para utilizarlas como base, sombras y rubores de colores morados y rojos.

Si los niños desean disfrazarse de vampiros, entonces se deberán maquillar el rostro con una base de polvo o pintura al agua blanca, de forma pareja. Luego habrá de dibujarse unas ojeras muy marcadas con sombras grises o negras y para tener el detalle más espeluznante, con labial rojo fuerte deberán hacer la sangre.

Para los más pequeños, el disfraz de calabaza es ideal, puesto que no resulta tan estremecedor como el de fantasmas o esqueletos. Para ello se puede mezclar la crema, que habitualmente se utiliza para hidratar el rostro, con colorante naranja. Con un lápiz delineador de color marrón o negro se deberá remarcar los ojos con formas de cuadrados o rombos y lo mismo para la boca.

También se recomienda el maquillaje de brujas para las niñas y el de zombies para los niños, ambos muy sencillos de lograr si se respetan las guías de maquillaje para estos personajes horripilantes.